En 1971 ocurrió un cambio histórico en la economía mundial. Las consecuencias del quiebre del sistema monetario respaldado por oro dejaron en relieve los problemas con las divisas emitidas por entidades centrales. Veamos a continuación de qué se trató este sistema y cómo se ve el futuro de las monedas.

Auge y caída del patrón oro

El patrón oro es un sistema monetario donde una divisa tiene su valor fijado por una determinada cantidad de oro. Algo interesante sobre este sistema, es que fue concebido voluntariamente por un grupo de países que decidieron suscribirse a este respaldo. El modelo fue puesto en teoría en 1752 y consistía en una serie de medidas para asegurar el ajuste del precio del metal en consonancia con las divisas de las economías suscritas al sistema monetario.

Esto terminó en la Primera Guerra Mundial, cuando los países comenzaron a necesitar  emitir más dinero de lo que podían respaldar con oro para financiar la guerra. De esta forma, Estados Unidos prohibió la exportación de oro en 1917 y a esto le siguió una fuerte emisión de billetes. Al mismo tiempo, el país norteamericano comenzó a ganar importancia, sobrepasando a la libra esterlina como moneda fuerte a nivel mundial.

Luego de esto, en 1944 durante el llamado Acuerdo Bretton-Woods, se adopta al dólar estadounidense como divisa internacional, bajo la condición de retomar el patrón oro. No obstante, en 1971 el presidente Richard Nixon canceló este patrón, dejando a la divisa norteamericana como lo que conocemos hoy como moneda fiat o fiduciaria. Es decir, el dólar opera desde entonces como una moneda sin respaldo más allá de la confianza en la Reserva Federal del país.

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Viendo al futuro

Cuando vemos este breve repaso de los grandes cambios en el sistema monetario mundial, queda en evidencia la necesidad de evolución a sistemas más robustos que mantengan el valor de las monedas en el tiempo. Como hemos visto, este es un tema sumamente delicado, ya que la estructura puesta en práctica los últimos 50 años dicta una dependencia a divisas que son objeto de devaluación.

Haciendo caso a la historia reciente, -con el fuerte impacto económico de la pandemia en 2020 y sus consecuencias en 2021- hace reflexionar al público sobre nuevas alternativas para sus ahorros y reservas de valor. En este caso, las criptomonedas están tomando un rol cada vez más relevante. Estas alternativas proveen un mercado descentralizado que busca cubrir las necesidades del sistema tradicional.

Hoy en día, existen proyectos que proveen una emisión limitada o controlada de monedas, como Bitcoin y Ethereum. Por otro lado, contamos con monedas con un colateral o múltiples, como la stablecoin DAI. Además, también contamos con una variedad amplia de opciones financieras en DeFi.

Viendo al futuro, podríamos ver estas alternativas tomar un rol como divisas que no dependen de las necesidades puntuales de los gobiernos. Estaríamos viendo la llegada de divisas sustentadas por la confianza en su protocolo y su valor en el tiempo.