La adopción de las criptomonedas ha avanzado significativamente desde que se creó bitcoin en 2009. Pero, a pesar de su popularidad, cierta cantidad de personas aún no tiene una comprensión sólida de cómo funciona esta nueva forma de dinero digital.

El término de criptomoneda se podría definir como una moneda virtual, un medio de intercambio que emplea protocolos criptográficos para garantizar la seguridad y autenticidad de las transacciones. Dicho dinero virtual funciona a través de una tecnología que no está regulada por ninguna autoridad, y esta quizás sea una de las razones por la cual el concepto de criptomoneda suele malinterpretarse. A su vez, esto contribuye a la circulación, muchas veces intencional, de información errónea.

En este artículo, trataremos de explicar el por qué de la existencia de los mitos y dudas más comunes, y por qué deben ser desacreditados rotundamente.

Mito 1: Las criptomonedas son una burbuja o un esquema piramidal 

En primer lugar, es importante aclarar que todos los mercados financieros son especulativos, desde la bolsa de valores, pasando por las divisas, hasta las criptomonedas. Es indispensable entender que este factor es totalmente independiente de su creación y que las criptomonedas en sí cumplen con una función muy distinta a la de solamente ofrecer retornos de inversión.

Cualquier activo puede aumentar de precio descontroladamente si existe una demanda descomunal. En las criptomonedas se han presentado escenarios de crecimiento que saltan las alarmas de sospechas, pero su duradera prevalencia como activos con valor real es lo que determina la última palabra.

Por esta razón, el banco norteamericano JPMorgan elogió a bitcoin en el año 2020, luego de que la criptomoneda se recuperara de manera sorprendente después de soportar una estrepitosa caída en marzo junto con los mercados mundiales.

De más está decir que aquellos que decidan invertir en criptomonedas deben ser muy cautelosos, de la misma manera en que deberían serlo con cualquier otra inversión considerada como tradicional.

Es sabido que existen todo tipo de estafas en las finanzas tradicionales, y alrededor de las criptomonedas también existe algo similar. Ha habido numerosas ofertas iniciales de monedas (ICOs) que han demostrado ser fraudulentas. Sin embargo, un inversor inteligente conoce la importancia de realizar una buena investigación previa y la precaución a la hora de invertir su dinero.

Quote: una oferta inicial de moneda (ICO) es un modelo de recaudación de fondos de manera pública que se utiliza para financiar un proyecto a través de criptomonedas.

Si una persona no se toma el tiempo para considerar y aprender a fondo los detalles del lugar en el que pone su dinero, existe la probabilidad de que caiga en una inversión fraudulenta. Puede pasar en el mundo financiero tradicional, así como también con las criptomonedas.

Es fundamental examinar las posibles inversiones buenas y malas, tomarse el tiempo y el esfuerzo necesario para resolver todas las dudas antes de invertir. Y, si bien es imposible eliminar por completo la posibilidad de ser víctima de una estafa, esto ayudará a reducir esas posibilidades considerablemente.

Mito 2: Las criptomonedas se utilizan para actividades ilícitas 

Es cierto que las criptomonedas han sido utilizadas por personas y empresas con objetivos criminales, pero esto mismo podría decirse de las monedas tradicionales, como el peso o el dólar.

Una de las razones detrás de este mito podría ser el anonimato al momento de operar, que es una de las características que pueden adoptar las criptomonedas. Este es un aspecto que podría considerarse muy atractivo para los delincuentes que realizan negocios ilegales, pero de todas maneras, vale la pena aclarar que las acciones ilegales son independientes del uso de una criptomoneda.

De hecho, los delincuentes usan principalmente moneda fiduciaria para sus actividades. Se han hecho distintas investigaciones para analizar los patrones de flujo de dinero en la red de Bitcoin, y ha quedado de manifiesto que si bien hubo un período de tiempo en el que buena parte de la actividad se concentró en mercados negros y lugares de juego, hoy la actividad ilegal se ha reducido a una pequeña fracción de los flujos totales.

Para justificar aun más esta afirmación, numerosos expertos aseguran que a pesar de que Bitcoin sí sea utilizado por una pequeña porción de delincuentes, el dinero en efectivo es el "rey" en el ámbito criminal. Como fuente fidedigna, este análisis publicado por la Interpol lo acredita.

Mito 3: Las criptomonedas no tienen valor porque no son reales ni tangibles 

Es cierto que las criptomonedas han resultado difíciles de categorizar. De hecho, ni siquiera los distintos entes reguladores de Argentina se han puesto de acuerdo en una misma definición, todavía no han encontrado una manera unificada de clasificar a las monedas digitales a efectos de que tributen impuestos.

Lo mismo sucede en muchos países, en donde los ahorristas no saben cómo declarar sus activos digitales, si es que deben hacerlo. Esto quizás puede haber contribuido a la idea de que las criptomonedas son una moda pasajera o que simplemente desaparecerán. Sin embargo, la reciente entrada de inversores institucionales, junto al interés en bitcoin de empresas como Tesla, Twitter, Apple e incluso de bancos tradicionales y fondos de inversión, demuestran el verdadero interés por el valor.

Las criptomonedas tienen valor real por el simple hecho de que millones de usuarios alrededor del mundo le han otorgado ese valor, y esto es fácilmente verificable con la evolución de su precio a lo largo de los últimos 12 años. No solo las criptomonedas han ganado prominencia y popularidad para el ahorro, sino que cada vez son más utilizadas como medio para pagar bienes y servicios.

Distintas investigaciones han demostrado que los bitcoin tienen algún valor intrínseco basado en el costo de “minarlos”, que implica un importante consumo de electricidad y hardware, derivando así a un precio en el mercado. El valor del bitcoin tiende a estar ligado a ese costo, que aumenta a medida que la red minera se hace más grande y la recompensa del bloque se reduce.

Mito 4: Las criptomonedas se pueden hackear 

Otro concepto erróneo en torno a las criptomonedas es que son fáciles de hackear. Si bien ha habido casos en que la criptografía ha sido vulnerada por piratas informáticos en el pasado, afirmar que una criptomoneda como bitcoin pueden ser hackeada fácilmente es completamente falso.

La tecnología subyacente de las criptomonedas asegura que los ataques sean poco probables. De hecho, Bitcoin lleva más de 12 años funcionando con miles de millones de transacciones en su haber sin ningún tipo de vulnerabilidad.

Lo que sí sucede son estafas y robos pero que nada tienen que ver con las criptomonedas en sí sino a sitios web fraudulentos en los cuales los delincuentes aprovechan vulnerabilidades de computadoras personales para hacerse de contraseñas. Aquellas personas que se preocupan por la seguridad de las criptomonedas, deben recordar que es posible que se produzcan hackeos a nuestras cuentas personales como podría suceder con nuestra cuenta de banco.

Lo que es importante comprender es que la criptografía por la cual se rigen las criptomonedas es resistente a los ataques, mientras que los puntos susceptibles en donde la seguridad puede fallar es en aquellas plataformas en las que se producen intercambios de criptomonedas o en nuestras computadoras personales.

Además, también vale la pena señalar que muchos gobiernos e instituciones financieras han mostrado interés en la tecnología que rige a las criptomonedas. La razón es que se considera una herramienta segura y eficaz con un potencial que aún no ha sido totalmente explorado.

Mito 5: Las criptomonedas se pueden prohibir 

Muchas personas temen invertir y comerciar con criptomonedas porque creen que, al no estar reguladas, pueden ser prohibidas en un futuro próximo. Pero también es importante considerar que ya varios países europeos e incluido Estados Unidos han dado un paso positivo hacia las criptomonedas.

En lugar de inclinarse hacia la prohibición, ya varios países han demostrado que están interesados en regularlas de manera en que puedan convivir con las finanzas tradicionales. Como mencionamos anteriormente, varias empresas importantes han invertido parte de sus carteras en activos digitales, y muchos gobiernos ya están en etapas avanzadas en cuanto al desarrollo de su propia criptomoneda. Esto es un claro indicio de que llegaron para quedarse.

De todas maneras, las criptomonedas como bitcoin permiten la autonomía total del usuario. Si un gobierno decretase su prohibición, como sucedió en Nigeria, lo único que generan es que su valor se incremente, pero será incapaz de afectar a la red de Bitcoin y a los fondos de los usuarios. Es decir, incluso en el caso en que un país decida prohibirlas, los fondos de los usuarios son intocables y el funcionamiento de la red no se detendrá.