Un fallecimiento dejó US$ 2 mil millones en Bitcoin perdidos: ¿Se pueden recuperar?

El 27 de Junio falleció en las cercanías de una playa de Costa Rica Mircea Popescu de forma inesperada. Pionero en la adopción de Bitcoin, el fallecimiento de Mircea abre una gran incógnita en torno a su fortuna, estimada en decenas de miles de bitcoin. 

El final menos pensado

Mircea fue reportado muerto por un periódico local costarricense y, como afirma Bitcoin Magazine, tres conocidas allegadas suyas confirmaron efectivamente su fallecimiento. La triste noticia se debió a que fue arrastrado por la corriente marítima, razón por la que pereció ahogado. Playa Hermosa, el lugar del hecho, no es una zona no apta para ingresar a nadar.

Este emblemático personaje de 41 años de edad fue amado y odiado en la comunidad debido a sus agresivas intervenciones, varias veces sexistas e incluso antisemitas. Asimismo, fue un arduo defensor del proyecto de Bitcoin desde sus inicios, siendo incluso el fundador de un temprano exchange llamado MPEx en 2012, plataforma de incubación de varios proyectos a través de pioneras Ofertas Públicas Iniciales (por sus siglas en inglés) denominadas en Bitcoin, predecesor de las futuras ICOs.

Quote: Las ICOs, Inicial Coin Offering, son la “versión cripto” de las Ofertas Públicas Iniciales. Dichas ofertas son eventos de recaudación con criptomonedas que posibilitan financiamiento a proyectos aún no desarrollados. 

Una de las grandes incógnitas que este acontecimiento puso sobre la mesa trata sobre su fortuna, ya que no hay indicios claros de que haya alguien que pueda heredarla. La misma, que está valuada en aproximadamente 2 mil millones de dólares, puede quedar bloqueada para siempre.

Un caso similar al de John McAfee, cuyo fallecimiento reciente también abre a la posibilidad de una fortuna en cripto sin posibilidad de usarse.

Monedas perdidas para la eternidad. ¿Cómo evitarlo?

Los casos mencionados no son la única manera de dejar bloqueadas criptomonedas. La cuestión principal es la pérdida de la llave privada, la “contraseña” necesaria para poder utilizar los fondos. 

Ejemplo de esto es James Howells, un hombre que perdió 7.500 bitcoins por olvidarse de ellos y tirar el disco duro en donde se encontraban a la basura. Otra opción es la de destruir a propósito la llave privada como lo hizo un equipo del prestigioso portal WIRED.

Sea cual sea el caso, la realidad es que es muy difícil distinguir las monedas perdidas de las que simplemente están guardadas, ya que la forma de saberlo es esperar a que se transfieran a otra billetera. De todas formas, se estima que 3.7 millones de bitcoins fueron perdidos para siempre.

Para poder prevenir cualquier tipo de problemas de este estilo, se requiere conocer las mejores prácticas de seguridad. Con tan solo tomar medidas mínimas, podemos mejorar muchísimo la seguridad de nuestras criptomonedas. Entre estas medidas se encuentran:

  • Asegurarnos de conocer de memoria la semilla o frase de recuperación de nuestra billetera. Puede parecer muy difícil acordarse de 24 palabras, pero con un poco de dedicación, este es definitivamente el método más efectivo -y práctico- para disponer por siempre de nuestras criptomonedas.
  • Utilizar administradores de contraseña, que facilitan el almacenamiento de las contraseñas de las billeteras o sitios donde almacenamos nuestro dinero, a la vez que proveen un mayor nivel de seguridad para su creación. Aunque este método es efectivo para resguardar contraseñas, no se recomienda para guardar frases semilla de 12 palabras.
  • Usar un segundo factor de autenticación siempre que sea posible. 
  • Por último, aunque no nos agrade la idea, debemos considerar la eventualidad de nuestro fallecimiento y proveer a nuestros seres queridos de las herramientas necesarias para poder hacerse de esos fondos. De hecho, ya es posible la utilización de smart contracts que facilitan el proceso.

Solo una debida diligencia podrá evitar pérdidas dinerarias. Una de las razones por las que se crearon las criptomonedas fue justamente la de volver al individuo capaz de gestionar su dinero de forma independiente. Esto conlleva una responsabilidad muy grande y no hay más alternativa que estar a la altura de dicha tarea. Algo que con simples prácticas, podemos cumplir.