Las diferencias entre las criptos de los bancos centrales y las criptos independientes

El creciente interés gubernamental por las criptomonedas se ve reflejado en los planes de cada vez más jurisdicciones de tomar medidas en cuanto a la creación de su propia criptomoneda. A continuación veremos qué implican este tipo de monedas y cómo podrían impactar en nuestras sociedades. 

Adaptarse o perecer

Las criptomonedas emitidas por bancos centrales, conocidas como CBDC por sus siglas en inglés, ponen sobre la mesa un importante debate al que no se puede escapar: ¿qué postura van a tomar los gobiernos frente al desarrollo de las criptomonedas como alternativa al sistema financiero tradicional?

La gama de opciones es amplia, desde adoptar Bitcoin como moneda legal en El Salvador, hasta lanzar un whitepaper con los avances en la creación de una moneda propia como el caso de China. Incluso la Unión Europea oficializó el inicio de la “fase de investigación” para el lanzamiento del Euro digital, y la FED estadounidense realizó un estudio sobre la necesidad de reglamentar las stablecoins.

Quote: un whitepaper es un libro técnico que describe el funcionamiento de una criptomoneda.

El debate es necesario y las diferentes posturas son válidas. Lo importante es tener consciencia de qué implica tal o cual alternativa. Es por eso que es necesario entender qué es lo que significa la implementación de una CBDC.

Iguales… pero diferentes

Toda criptomoneda, en su núcleo, no es más que un registro contable de transacciones agrupadas en bloques, en lo que se conoce como cadena de bloques. Esta es la tecnología tan disruptiva de las criptomonedas que permite abaratar muchísimo los costos de transacción y deja prácticamente obsoleto al sistema financiero tradicional. 

Sobre este núcleo sin duda serán asentadas las futuras CBDCs. Sin embargo, las diferencias fundamentales estarán en el funcionamiento de dichas cadenas de bloques. ¿Cómo se emitirán las monedas? ¿Quién podrá hacerlo? ¿Bajo qué reglas?

Todas estas preguntas -y más- tienen una respuesta clara por parte de los bancos centrales: serán estas instituciones las encargadas de decidir las reglas de emisión, la autoridad para emitir, etc. Esta es la diferencia crucial con la mayoría de las criptomonedas actuales, cuyo objetivo es la descentralización

Dentro de las razones argüidas para ello, podemos verlas claras en el reporte del Banco Central Chino: al ser emitidas por esta institución, cumplen las funciones básicas del dinero de la misma forma que el dinero fiat físico, y al estar respaldadas por crédito soberano, se convierte automáticamente en dinero de curso legal. 

Es decir, la CBDC pasaría simplemente a ser el reemplazo tecnológicamente más avanzado del dinero papel. Pero a diferencia del resto de criptomonedas privadas, que “carecen de valor intrínseco, sufren agudas fluctuaciones de precio, tienen poca eficiencia transaccional y un gran consumo energético”, las CBDCs “eluden estos problemas” al estar respaldadas por el estado. 

Todos somos iguales, solo que algunos somos más iguales que otros

Uno de los motivos centrales por el que nacieron las criptomonedas es por el hecho de la prácticamente nula decisión que tenemos todos los ciudadanos a la hora de decidir las políticas económicas que determinan la forma en la que llevamos adelante nuestras actividades productivas. 

Bitcoin, como el primer ejemplo, permite que cualquier persona participe en un sistema financiero cuya política económica es transparente y conocida por todos. Frente a una inflación a nivel global cada vez mayor, nos dio la posibilidad de optar por un activo deflacionario. En países como Argentina o Venezuela, Dai nos brinda la posibilidad de ahorrar en una divisa incomparablemente mejor a la moneda nacional, cuya depreciación anual es de las más altas del planeta. Y todo de forma transparente y descentralizada, sin una única entidad a cargo de las decisiones.

Que los gobiernos quieran optar por tener su propia criptomoneda es entendible, puede que los beneficios económicos efectivamente sean superadores al sistema tradicional actual. Pero de ninguna manera tienen la potestad de establecer como una verdad autoevidente que su moneda sea la única capaz de cumplir con características que, irónicamente, ya de por sí su versión física actual no cumple. 

Por si fuera poco, el nivel de control que abriría sobre el consumo de cada persona es enorme. Como bien dice Agustín Carstens, Director General del Banco de Pagos Internacionales:

Hay una diferencia sustancial entre el efectivo y las CDBDs, ya que estas últimas les permiten al Banco Central un control absoluto sobre las reglas y regulaciones en el uso de cada “billete digital” en circulación. 

Además de la pérdida de anonimato que conllevan las CBDCs en relación al efectivo, existen muchísimas opciones que facilitarían atentar contra las decisiones individuales con respecto al uso de nuestro dinero. Todo consumo podría ser analizado por parte de la autoridad gubernamental.

En resumen, las criptomonedas nacieron con el propósito explícito de amplificar el poder de decisión económico de cada uno de nosotros frente a políticas monetarias decididas unilateralmente por un grupo muy reducido de personas, a veces, ni siquiera electas. 

La tecnología blockchain no deja de ser una herramienta, y como tal, sus beneficios o perjuicios no dependen de ella, sino de cómo se la utiliza. Es por esto que es fundamental ser conscientes de los peligros que este tipo de monedas podría llegar a provocar, y actuar en consecuencia.