Ventajas de digitalizar tu economía con criptomonedas

Criptomonedas, un término bastante utilizado en publicidades, noticias, conversaciones y debates sobre el dinero. ¿Qué vinieron a hacer las criptomonedas? La respuesta está radicada en ofrecer participación dentro de una economía cien por ciento digital, que disfruta de una libertad, accesibilidad e inclusión sin precedentes. Dicho esto, los conceptos que abarcan estas ventajas son importantes para el conocimiento del usuario que adentrará sus finanzas personales a un nuevo mundo.

Las criptomonedas separaron de una vez por todas el dinero de los entes centralizados. Su funcionamiento, su custodia, su utilización y su esparcimiento está sobre las redes del Internet, a las que cualquier persona puede acceder sin permiso alguno.

Esto da una idea de la capacidad de globalización que tienen. Utilizar dinero digital tan sólo requiere una conexión a Internet y una wallet de criptomonedas. Enviar dinero de un rincón del mundo a otro, sin conocer a la persona con la que interactuamos, ahora es posible y sobre todo seguro gracias a la digitalización descentralizada.

Quote: “wallet” es un término que en español significa “billetera”. Se utiliza para describir a las aplicaciones y programas que cualquier usuario pueda utilizar para gestionar sus criptomonedas.

Además de todo esto, las ventajas de las criptomonedas desprenden un sinfín de oportunidades. Esta carencia de restricción, por ejemplo, es representada con mayor intensidad en países que poseen fuertes represalias regulatorias sobre el dinero de curso legal e internacional.

El usuario decide sin obligaciones

Existen más de 7.000 opciones de criptomonedas actualmente en el mercado. Entre todas ellas, se abarcan distintas necesidades como las criptos de valor anclado al dólar, las de precios volátiles, las utilitarias para servicios financieros, las que se reciben como recompensa por alguna tarea cumplida, entre otras.

Este mundo le asegura al usuario que él tiene la decisión sobre qué criptomoneda utilizar para cada ocasión según su necesidad. La obligación de utilizar un dinero por decreto ya no es la única opción que existe. El dinero del futuro es digital, diverso, y ofrece al usuario el poder de decidir.

No hay fronteras

El poder de elección es global para todos los usuarios. Viviendo en Alaska, en China, en Argentina, en Venezuela, en Francia, o en una isla remota, todos podremos utilizar las mismas criptomonedas y acceder a ellas con la misma facilidad.

La red descentralizada que usan estas criptomonedas, también permite que enviarlas, recibirlas e interactuar con ellas pueda hacerse con una interconexión ilimitada. El Internet permite que podamos ver un vídeo en YouTube de otra persona, o que podamos bajar una foto de Google que diseñó alguien, y con la misma facilidad, las criptomonedas permiten interactuar con todo el mundo bajo un protocolo de dinero real y digital.

Enviar, recibir e interactuar con el dinero ya no es cosa local, es algo internacional. Además, con las criptomonedas todo esto se hace con costos muy bajos, con acreditaciones inmediatas y utilizando productos geniales construidos desde la comunidad, para la misma comunidad.

Infinitas posibilidades

El dinero no solo funciona para pagar y recibir pagos, claro está. Ahora, con el avanzado sistema financiero en el que participamos, podemos incluir inversiones, préstamos, ahorros, intercambios, donaciones, entre otros.

Los servicios financieros avanzaron para darle utilidad a nuestro dinero, y esta características se potenciaron aún más con las criptomonedas. Imaginemos poder invertir en un activo dolarizado, un activo anclado al euro, al oro, o que esté representado como una acción de una compañía prestigiosa. Imaginemos participar en un mercado financiero de 1 billón de dólares, prestar un tipo de dinero, ofrecerlo como liquidez a cambio de rendimientos, intercambiar algún dinero por otro de inmediato, sin fronteras y con comisiones ínfimas. Todo esto es posible con cripto, el dinero descentralizado participa en finanzas descentralizadas.

De hecho, este desarrollo de posibilidades financieras es un sector con uno de los mayores focos dentro de la industria de las criptomonedas. Se le denomina como “finanzas descentralizadas” bajo el acrónimo de DeFi.

Si quieres aprender más sobre las finanzas descentralizadas, te recomendamos leer nuestro artículo “¿Qué es DeFi?: La explicación definitiva”.

Las criptomonedas son libres

Regular no es lo mismo que prohibir. Ante esta premisa, la regulación de las criptomonedas —si es lo que se desea—, se puede abordar desde un punto de vista siempre positivo.

La razón de este positivismo es que, durante regulaciones negativas, las criptomonedas demostraron sobrevivir y además intensificar muchísimo su uso. Por ejemplo, el gobierno de Nigeria prohibió Bitcoin, pero todavía sigue siendo el tercer país que más utiliza Bitcoin en todo el mundo.

Las opciones regulatorias negativas resultan en la mayoría de las ocasiones en una adopción más fuerte, las positivas evidentemente masificarían el uso de las criptomonedas con mayor credibilidad. Ante un escenario negativo, es imposible que algún gobierno prohíba Bitcoin de facto, porque este protocolo no puede ser controlado por nadie en específico. Ante un escenario positivo, todo se hace más fácil para la adopción.

Tener Bitcoin, o cualquier otra criptomoneda, te asegura que ese dinero podrás usarlo siempre, así hayan direcciones regulatorias negativas o positivas, de restricción o de adopción.